MANUAL DE DRAMATURGIA  
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JUAN.- ¿ Cómo estás?
ERNESTO.- Cómo crees que voy a estar con tus pendejadas.
JUAN.- ¿ De qué hablas?
ERNESTO.- Mira, no te hagas.

Veamos un texto teatral:

LUPE.- No importa que no sea maestro, porque enseña muy bien. ¡ yo ya sé leer!
FRANCISCO.- ¡ Y a mí que me importa! Lupe, no puedo seguir esperando a que tu padre me suelte. ¡ Esto es un atraco! ¡ Un atentado! ¡ Un secuestro! ¡Es anticonstitucional! ¿ Me entiendes?
LUPE.- Nosotros estamos muy contentos con usted...Desde que llegó las tardes se han vuelto más combadas y las mazorcas más amarillas.
FRANCISCO.-¡ Las mazorcas ! ¿ Y a mí qué me importan las mazorcas? ¡Yo me tengo que largar de este agujero!...¡ Tu padre es un delincuente común! ¡ Quiero largarme! ¡ Lar-gar- me!
LUPE.- ¿ Y ni siquiera quiere ver la sorpresa que le tenemos para esta tarde?
FRANCISCO.- ¿ Más sorpresas? Mira, Lupe, la única sorpresa que les pido, es que me dejen ir.
LUPE.- ¡ Pues, váyase! ¿ Quién le tapa las veredas?
FRANCISCO.- ¡ Tu padre! Tu padre me las tapa. Y es muy capaz de mandarme matar en el camino.
LUPE.- Entonces, quédese...
FRANCISCO.- ¡ Quédese! ¡ Quédese! Te voy a decir un secreto: ¡ Odio a Tepan! Y ojalá que les llegue pronto un terremoto y se los trague a todos!
LUPE.- ¡Ingrato!...Un día se va a acordar de Tepan y de su viento mañanero.
FRANCISCO.- ¿ Un día? ¡ Ja! ¡Ja! ¡Ja! ¡ Me voy a acordar todos los días de mi vida!
(LA DAMA BOBA, de Elena Garro)

El diálogo anterior además de no ser obvio utiliza varios de los elementos del diálogo teatral ya vistos por todos nosotros: adelanta la acción, da carácter, da color, es emocional, da sensación de vida, es sintético, es poético.

9.- EL DIÁLOGO TEATRAL NO DEBE DECIR TODO

La verdad se dice por partes, en forma graduada. Un diálogo trunco muchas veces es más efectivo que un largo párrafo que explica todo, que comenta todo. Lo contenido tiene mayor emoción y además hace que el espectador piense y no sólo contemple como hace generalmente frente al aparato de televisión.

NORA.- ¿ Preferías que siguiera yo ocultándotelo?
AURELIA.- No. ¿ Cómo era ella?
NORA.- No la vi.
AURELIA.-¿ Quién es?
NORA.- ¿ De veras quieres saberlo?
AURELIA.- ¿La conozco?
NORA.- No.
AURELIA.- Voy a pedirte un favor.
NORA.-¿ Sí?
AURELIA.- (Llorando) Es que no puedo creerlo. Después de saber que me rompí la columna no ha sido para...¿ no pudo escoger otro momento? ¿ Cómo tuvo el valor de...? No merece...
NORA.- Ni tus lágrimas.
AURELIA.- ¡ Lo desprecio! Esto es lo peor que pudo haberme...
(LA TELARAÑA, de Marcela del Río)

10.- EL DIÁLOGO TEATRAL DEBE ESTAR BIEN ESCRITO
GRAMATICALMENTE

Esta es una característica obvia. Un texto con mala puntuación, mal uso de verbos y adjetivos, mala sintaxis, será siempre un texto fallido. La única excepción a esta regla es cuando el diálogo amerite mala sintaxis por su lenguaje coloquial.
En clase me gusta dictar alguna frase y después revisar lo que han escrito los alumnos. Mucho más frecuente de lo que uno espera escriben “ a ver” en lugar de “haber”, “hay” en lugar de “ay” y para qué seguir. Estoy seguro que todos cometemos alguna falta o varias, pero el exagerar...

PAULA.-¿ Ya'cabaste la pepena, “Usebio"?
EUSEBIO.- Ya "meru". ¿ Por qué?
PAULA.- Pos porque yo puedo ir a pepenar, ya mi'jito se mejoró y haber si ansina saco lo del gasto de pasa'o mañana.
EUSEBIO.- Pos mañana a las seis se arrejunta con Doña Narcisa y se pelan pa'llá.(EL RETABLO, de Antonio González Caballero)

           
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