MANUAL DE DRAMATURGIA
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la homosexualidad y su tesis es que ésta debe ser respetada, el personaje, digamos Oscar Wilde, puede perder: lo llevan a la cárcel y cuando sale muere de tristeza. Al matarlo o llevarlo a la cárcel no estamos diciendo que ese es el final que merecen los homosexuales. ¡No! Con ello demostramos la injusticia que se comete en un ser tan brillante como fue Oscar Wilde y así el público tendrá que decir que los homosexuales deben ser respetados, lo que es la tesis del autor.
Al escribir ustedes una obra de teatro pueden olvidar que existen conflictos, las características del diálogo, los géneros y los estilos, pueden olvidar hasta la misma estructura, pero lo que no deben hacer jamás es olvidar el tema y su tesis. Estos dos les darán el género y el estilo necesario, el tipo de diálogo que van a usar, el conflicto y hasta la estructura. Sin un tema y una tesis todo lo que hagan es posible que les quede mal.
Me preguntan con frecuencia que si los grandes autores de teatro sabían esto del tema y la tesis. Contesto que sí, posiblemente con otras palabras y hasta con otros conceptos. Es casi seguro que no lo pensaban conscientemente pero todos ellos sabían lo que querían decir con sus obras. Lope de Vega posiblemente jamás utilizó estos términos pero sabía que estaba hablando de LA LIBERTAD cuando escribió FUENTEOVEJUNA. Y su tesis, que seguramente no la pensó como tal, fue que por la libertad se debe hasta morir.
Por la importancia de este capítulo les recomiendo que sigan leyendo obras de teatro, viendo películas, que escriban. Siempre busquen el tema y la tesis. No es fácil encontrarlos mientras no se tiene práctica o cuando no se busca deliberadamente. En otros casos el tema y la tesis serán obvios como es el caso de todo el teatro político que se hace y se sigue haciendo en muchos países y que sirve para eso, para enunciar una tesis: "Los capitalistas se roban las riquezas del país", "El gobierno es asesino", "Sólo el socialismo puede garantizar la igualdad".
Para terminar este capítulo anotaré un tema y una tesis mías: ¡Teatro sin tema y tesis no sirve!

CONFLICTOS TEATRALES


Son cinco los conflictos que se tratan en el teatro y ellos son los mismos a los que nos enfrentamos en la vida real. Algunos autores consideran que sólo deben existir cuatro, y pueden tener razón, como veremos más adelante.
Primero los enumeraré para después explicarlos.

CONFLICTO 1.- Contra dios, contra el destino o contra la naturaleza.
CONFLICTO 2.- Contra uno mismo y nuestras pasiones.
CONFLICTO 3.- Contra la sociedad.
CONFLICTO 4.- Contra nuestra pareja.
CONFLICTO 5.- El conflicto por el conflicto en sí.

Cuando el hombre hace su aparición sobre la faz de la tierra es un ser ignorante, sin experiencia. Todos sus actos se basan en los instintos primarios de supervivencia. Se reproduce sin saber como, se alimenta de lo que está a su alcance. Para él no existe explicación para que se produzca el frío o el calor, que haya luz de día y oscuridad de noche, menos aún puede explicar las enfermedades, las sequías, las inundaciones, el nacimiento y la muerte. Al no encontrar respuesta a sus múltiples dudas inventa seres superiores que serán los responsables directos de todos esos fenómenos. Así crea un dios para la lluvia, otro para las cosechas, uno más para la muerte y otro para el nacimiento. Más tarde condensará en un solo dios a todos ellos, un dios con un poder infinito. ¿ Qué hace el ser primitivo cuando no llueve durante mucho tiempo? Va y le reclama al dios de la lluvia. Si sigue sin llover le llevará ofrendas para tenerlo contento. Si no lo contenta entonces lleva a cabo un sacrificio humano o animal.
Históricamente el conflicto con los dioses es el primero que aparece. Lo mismo sucede en el teatro. Las primeras representaciones fueron ritos religiosos. El teatro griego se inicia también con este conflicto, el de los dioses.

ARTEMISA.-(Invisible) ¡ Oh, infeliz! ¡Qué calamidad te atormenta! La grandeza de tu alma ha sido la causa de tu ruina.
HIPÓLITO.-¡ Ay de mí! ¡ Oh divino y embriagador perfume! Aun en medio de mis males te he percibido, y mi cuerpo siente consuelo. Aquí está la diosa Artemisa.
ARTEMISA.- ¡ Oh mísero! A tu lado está la diosa que más te ama.
HIPÓLITO.- ¡ Vedme, señora, en la desventura en que me hallo!
ARTEMISA.- Te veo; pero no me es lícito derramar lágrimas de mis ojos.
HIPÓLITO.- Ya no sobrevivirá a su desdicha tu cazador y sacerdote.
ARTEMISA.- No, seguramente; pero mueres amado por mí.
HIPÓLITO.- Ni el que guiaba tus caballos y guardaba tus estatuas.

   
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