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MANUAL DE DRAMATURGIA    

- ¡Pinche negro!
- ¿ What do you say? I don't understand you.
- Nacos méndigos.
12.- Principios morales.
- Una muchacha decente no se viste así.
- ¿ Cómo te atreves a defender el aborto?
- ¿ Quieres ser el hazme reír de todos?
13.- El engaño, la mentira, las falsas promesas.
- Voy a conseguir que te suban de categoría si...
- Te voy a presentar a un cuero de vieja si...
- A ti es a quien más quiero ¿ acaso no lo sabías ?
14.- Por miedo, en especial a lo desconocido o a las enfermedades mortales..
- Va a venir el coco y te llevará.
- Si comes tanta grasa te va a dar un infarto.
- Si te da el Sida no digas luego que no te lo advertí.
- En esos lugares te asaltan y hasta te pueden matar.
- Va a venir el difunto y te va a jalar las patas.
15.- Disminuyendo al contrario física o moralmente.
- Eres un tarado, un idiota.
- Chaparro de mierda, cómo te atreves.
- ¿ Ya te viste al espejo?
- Tienes caca en la cabeza.
16.- Amenazando.
- Síguele y vas a ver.
- Tú atente a las consecuencias.
- Luego no andes llorando.
- Me las pagarás, claro que me las pagarás.
Generalmente unimos varios de estos modos para derrotar a nuestro enemigo:
- Sí, ya sé que no te importa lo que a mí me pase ni que esto esté en contra de lo que te han enseñado nuestros padres , pero no creas que no tendrás castigo, mi papá ya no te dará dinero, te vas a ir al infierno y yo te voy a dejar de querer. Ojalá y que cuando aprendas un poco de la vida pienses de otro modo. Yo en la universidad aprendí. Y vas a ver cuando te quedes sin nada, entonces vendrás a rogarme, pero niguas, ni pienses que yo...Etc. etc. etc.

El conflicto sólo se da, y es interesante, cuando las dos fuerzas que se enfrentan tienen la misma intensidad. Si no es así no hay conflicto, hay sometimiento. Un esclavo no puede pelear contra un rey, siempre será destruido. Pero si este esclavo aumenta su poder ya sea por medio de un arma o logrando que otros esclavos se unan a él, entonces ya podrá enfrentarse al rey. Lo mismo puede suceder si el rey se debilita por cualquier causa. En algunos casos suceden ambas cosas, que el esclavo aumente el poder propio y el rey pierda parte del suyo. Al iniciar una obra de teatro el protagonista puede ser muy débil y el antagonista muy fuerte. Uno deberá acrecentar su fuerza y el otro perderla para cuando se enfrenten tengan la misma posibilidad de ganar o perder. Ya niveladas las fuerzas el autor sabrá a cuál darle la victoria, generalmente la obtendrá la fuerza más desarrollada, la más consistente. Según la magnitud de las fuerzas así será la magnitud del conflicto.
Queda otra duda. ¿ Cómo pelear en escena con una fuerza invisible, llámese dios, naturaleza o destino? ¿ Sus poderes serán tan grandes que no podamos destruirlos jamás? ¿ Y si logramos derrotar al adversario cómo lo sabrá el público que no puede verlos? La solución es muy sencilla y es la que se ha utilizado en el teatro desde tiempos remotos: humanizándolos. Los griegos, los aztecas, los egipcios, entendieron esto muy bien. Sus dioses aparecían siempre en escena como seres humanos. El teatro escrito para niños también utiliza frecuentemente este recurso para mostrar a la naturaleza: hombre-lluvia, niña-flor, niño-conejo. Gulliver puede ser un gigante, pero hombre al fin y al cabo. Como hombre le da sueño, se acuesta, se duerme, los enanos lo atan y con eso él pierde.
¿ Qué sigue? Los ejercicios. No, no digan que no los van a hacer pues iniciaríamos un conflicto entre ustedes y yo. Y eso no me gustaría.

Vamos a jugar a los conflictos. Uso el verbo jugar a propósito pues es una forma de decir que vamos a hacer teatro. El teatro es juego. Los franceses dicen "juer" en lugar de actuar, los ingleses " to play". En ambos casos se traducen por jugar. Primero uno de ustedes se va a pelear en voz alta contra un Dios o contra la naturaleza o el destino. Piensen que tienen una esposa a la que aman mucho, dos hijos que son su orgullo, una casa que les costó toda la vida de trabajo adquirirla. Llega una tormenta, se incendia la casa y muere la mujer y los dos hijos. ¡No, no le recen! ¡ Enfréntenlo, insúltenlo! Díganle que es injusto, un maldito, un envidioso de tu felicidad. Díganle hasta de lo que se va a morir.
El segundo ejercicio también será un monólogo pero puede ser un diálogo. A ver. Uno de ustedes platique a su compañero, su amigo de toda la

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